viernes, 1 de enero de 2010

1ro DE ENERO

- resaca
- cara de pocos amigos causada por la hiperactividad del año nuevo
- dolor de panza
- dolor de cabeza
- sueño
- sueño
- justo hoy no funciona el delivery del dvd, y se frustra mi deseo de ver Twilight
- juro que no voy a tomar nunca más
- vino, champagne, clericó, ron con coca y licor de melón con sprite no son buen combo
- no tuve beso a las 12, llamado, ni mensaje de masculino relevante. Aún así mi celular estuvo on fire. Recibí miles de mensajes de amigas y amigos, fiestas a rolete y mucho cariño
- me olvidé de pedir deseos, así que supongo que este año no hay suerte para mi (aunque ayer conseguí bondi sin problema, a la ida y a la vuelta)
- sueño
- sobras, sobras y más sobras

jueves, 31 de diciembre de 2009

EL COMIENZO DE UN FINAL MÁS

La sensación del 31 a la medianoche.
La sensación de borrón y cuenta nueva.
De que TODO es posible.
Esa sensación de poder, de libertad.
No la cambio por nada!

Brindo por nuevos comienzos, por más trillado que suene. Por hacer listitas con resoluciones para el nuevo año aunque el 3 de enero queden archivadas para nunca más ver la luz, porque la iniciativa ya es de por sí valorable.

Feliz fin de año!
Feliz año nuevo!

FULL HOUSE


Ayer estaba viendo Friends, uno de los primeros capítulos. Estaban todos jugando al póker, pero la mayor competencia era entre Rachel y Ross. Cuando llega la ronda más importante (eso creo, no se nada de póker), apuestan todo. Todos se van rindiendo hasta que quedan ellos dos. Rachel tiene escalera (supongamos) y Ross dice ‘me ganaste.. y bueno, a veces se tienen las cartas y a veces no’. Rachel se pone a festejar y Ross les dice a Chandler y Joey ‘miren qué feliz que está’. Por supuesto, Ross tenía mejores cartas que Rachel, y no las usó.

Y en ese momento me di cuenta: no me resigno a dejar de buscar ESO. Optimista, ilusa, llámenme como quieran, yo creo que el amor está ahí afuera y que todos seremos Ross y Rachel para alguien algún día.

martes, 22 de diciembre de 2009

DOWN WITH LOVE


Nunca se encuentran respuestas tan claras, obvias y fáciles como las de los problemas ajenos. Nunca.
Y así me ha tocado, que me pseudopsicoanalizaran diciendo que uno de mis problemas era hacer personales las batallas amorosas de mis amigas, ser muy infantil, demasiado ilusa y confiar en la gente. Sin mencionar los otros problemas que me han cyberdiagnosticado entre los cuales aparecen romántica, ingenua, negada, idealista, etc.
Me preocupé.
Pensé que había encontrado la razón a mis problemas. No creía en el amor y punto.
De qué me quejaría ahora? Era simplemente eso? Listo, tenía solucionado todo. Sólo tenía que disfrutar, sin preocuparme.
Y por unos segundos, ocupé el lugar de Renee Zellweger en la película "Down with Love".
Pero no che. No hubo caso. Soy una descreída de eso.
No creo en que no exista, pero sí, soy muy exigente, lo se.
ÉSE ES MI VERDADERO PROBLEMA.
Tengo que reconocer, que los príncipes azules, las calabazas hechas carruajes, los ideales y la tan devaluada "belleza interior" sólo quedan para las ficciones.
Y debemos lidiar en la realidad, con los inexistentes de forma natural cuerpos ideales, el camino a la blondez, y delgadez (en algunos casos inclusive al quirófano) usando solo aquello que la dictadora Moda aconseja.
Es cierto que los problemas amorosos de mi entorno me perturban y me asustan algunas actitudes de los hombres, pero sé que ESOS MISMOS HOMBRES son los de la realidad.
Así que, lo que hago, es tomar las experiencias (propias y ajenas) para estar preparada y no sorprenderme cuando de la nada dejan de llamar, cuando se dan cuenta que te quieren tardíamente, cuando te engañan alevosamente o cuando (a lo Anna O) tienen un ataque de histeria.
El amor es complicado. Además de ciego.
Pero está, nos alcanza, nos lastima, nos cura, nos enloquece, nos motiva.
Nos hace sentir, y eso es lo mejor que tiene. Aunque a veces duela. Es el precio.
LOVE IS IN THE AIR. Respiremoslo!!

lunes, 21 de diciembre de 2009

PERSONAL TRAINER


Muy bien, la situación es esta: siento que uno de los profesores de mi gimnasio me tira onda. Las señales que observo para pensar eso? Me saluda muy cariñoso cada vez que me ve, me toca el brazo, me dice “mi amor”, “linda”, y halaga mis sentadillas.
En cuanto le conté esto a mi hermana, su primera reacción fue reírse y decirme que “para eso les pagan, para hacerte sentir bien y que sigas yendo!”. Ok, es así esto? Luego de que me bajara la autoestima hasta el subte, me puse a pensar. Son los profesores de gimnasia una especie de vendedores de ropa que te mienten en la cara y coquetean teniendo en mente la comisión que recibirán después? Me sentí totalmente engañada.
Sin embargo, después de pensar un rato me dí cuenta de que, independientemente de que lo hagan para hacerme sentir bien, para lograr que siga yendo y pague la cuota cada mes, o sea un piropo genuino, lo importante es que me hace sentir bien! A quién le importa las verdaderas intenciones? Me saca una sonrisa cada vez que voy y me siento la más linda del gimnasio.
It’s a win-win situation! Yo me siento una diva, y sigo yendo y pagando la cuota cada mes. No le busquemos la quinta pata al gato y vivamos sin cuestionar tanto!

QUE SEA LO QUE SEA


Me parece súper curioso cómo ciertas cosas que en algún momento nos parecen imposibles y tan lejanas, en otro momento se convierten en el único camino, el único curso de acción posible.
No necesariamente tienen que ser cosas trascendentales, aunque pueden serlo también. Inconscientemente ni siquiera consideramos esa opción, nos parece incorrecta, difícil o hasta utópica. Sin embargo, no analizamos el por qué nos parece algo tan terrible, simplemente damos por sentado que no podría pasar.
Y de repente, un día, sin darte cuenta de cómo fue ese clic o ese momento clave en el que las cosas cambiaron, eso que creías imposible y que nunca harías, pasa a ser no sólo una opción viable, sino la única opción.
Inconscientemente asumir que tenés que hacer tales materias para la facultad, y ni se te cruza por la cabeza dejar alguna, hasta que un día no sólo se te cruza, sino que pasa a ser LO que tenés que hacer.
Dejarte estar en una relación mediocre o con problemas, sabiendo que no está bien pero automáticamente y por inercia eliminás la idea de terminar todo. No sabés bien por qué, pero cortar es algo que NO podés hacer, y acto seguido lo descartás totalmente. Hasta que llega un día en el que no podés mas con esa angustia que no te das cuenta que venías acumulando. Y ese día te das cuenta de que hay un solo camino: el más difícil, el que cuesta más, el que venías evitando hacía rato.
Es ese sentimiento de que no podés pasar un minuto más así, una sensación de tener que cambiar las cosas urgentemente. Sentís que la única forma de solucionar esto es hacer eso que tanto tiempo temiste, o descartaste sin analizarlo siquiera.

No pretendo llegar a ninguna conclusión con esto, simplemente es algo que noté y que me pareció curioso, parte de la vida y, por ende, irónico.

GUERRA DE LOS SEXOS



Si los hombres supieran todo lo que hacemos para estar lindas, probablemente se llevarían más de una sorpresa.
Estaba preparándome para una cita, con todo lo que eso implica para mí, léase depilarme, bañarme y hacerme un baño de crema, perfumarme toda, secarme el pelo, hacerme la planchita (según el ánimo del día), elegir cuidadosamente la ropa, zapatos y cartera. Maquillarme y peinarme de manera que no se note que estuve horas haciéndolo y que parezca natural.
Mientras hacía todo esto, me imaginaba que él seguramente se pondría algún jean con cualquier camisa que encontrara lavada, con suerte se perfumaría, y saldría a buscarme 10 minutos antes de la hora pactada.
Qué irónico!
Y no se los reprocho, ni siquiera los envidio! Creo que a todas nos gusta ese ritual de preparación, y los nervios que implica (nervios lindos!). Simplemente me puse a pensar en lo irónico que es, y en lo que pensarían si pudieran hacerse invisibles un día y presenciar ese proceso de transformación. Se reirían? Se asustarían?
Me quedo con la duda y sigo disfrutando de una de las tantas diferencias entre géneros, una de las más divertidas.

"no será algo grave??"



Tengo que admitirlo: soy hipocondríaca. Pero no de las clásicas hipocondríacas que se la pasan de médico en médico, haciéndose estudios y análisis eternos y llorando a todo aquél que quiera escucharlas. No. Lo mío es más una versión de masoquismo, podríamos decir. Lo mío no son los médicos, de hecho los odio. Me da terror llamar por teléfono para pedir un turno (que, por cierto, nunca voy a conseguir para menos de un mes después), odio bañarme y prepararme para ir, odio llegar y avisar en recepción, y, por supuesto, la espantosa sala de espera con revistas más antiguas que mi abuela y un reloj que anda mal.

El corolario es lo peor: entrar al consultorio. Nunca sé explicar qué es lo que me pasa, dónde me duele, hace cuánto y en qué medida. Siempre siento que estoy dando datos equivocados que van a llevar a un mal diagnóstico y que mi verdadera enfermedad seguirá ahí, sin descubrir.

No. Rechazo a los médicos!

Mi hipocondría pasa por otro lado. Me duele la cabeza, probablemente sea un aneurisma esperando su momento. Me duele algún hueso o articulación: osteoporosis precoz. Algún lunar o pequeña mancha son claramente señales de un cáncer de piel esperando atacar, o un dolor de ovarios que claramente predice un quiste.
Lo que nadie puede entender es esa contradicción entre pensar que me estoy muriendo todo el tiempo, y simultáneamente huir de los médicos como si fueran la misma muerte. Creo que ni yo lo entiendo.

Quizás no quiero ir al médico porque refutaría mi hipótesis de que tengo la enfermedad de turno, y me quitaría así todo motivo para sufrir, aunque probablemente surgiría algo nuevo para entretener mi hipocondríaca mente.
Quizás es simplemente que mi hipocondría es señal de un masoquismo interno y nada más. Quizás lo que me gusta es sufrir internamente y no me interesa el hecho de contárselo a los demás o buscar atención por ese lado.

Sea lo que sea, nunca me cuenten aquello que le pasó al amigo de un amigo, al primo del vecino, o a la nuera de una conocida, porque probablemente comience a sentir los mismos síntomas minutos después!