
Cuando paso mucho tiempo con otra persona, a pesar de que la quiera mucho, compartamos intereses y sea más copada que comprarse diez pares de zapatos, necesito un recreo. Empieza a cansarme y sus actitudes que en un contexto normal me parecerían regias comienzan a irritarme sobremanera. No se si se debe a mi bipolaridad o qué, pero tengo un nivel de tolerancia limitado para la convivencia. Después de una equis cantidad de días compartiendo las 24 horas del día juntos, necesito un break de, al menos, unos cuantos días, para volver mi cerebro a condiciones normales, comenzar a extrañar a esa persona y, finalmente, retomar el contacto de la mejor manera.
Y acá es cuando me aterra el hecho de que nunca voy a encontrar un novio, ya que el “ciclo del fastidio”, como lo llamo yo, va a boicotearme todas las relaciones.
Opciones: - Inventarme cada tanto alguna enfermedad que me obligue a recluirme totalmente, sin ningun tipo de comunicación con el otro ser. Así sucesivamente en cada ciclo.
- Conseguir a alguien que me quiera y me acepte como soy, y me dé mi aire y espacio cuando empiece a irritarme.
- Encontrar a otro loquito como yo. Intentar sincronizar nuestros períodos de locura y bipolaridad.




