jueves, 8 de diciembre de 2011
QUE NO SALGO A BUSCARTE, PORQUE CORRO EL RIESGO DE ENCONTRARTE
jueves, 21 de abril de 2011
I LOVE YOU
Siento que abrió una puerta que yo quería que abra. No lo puedo evitar. Le mando un: “te quiero un montón”, sin siquiera pensarlo. Pero no responde.
Pasan los días y me encuentro un jueves a las 3 am pensando en él. Queriendo contarle mis problemas, necesitando sus consejos. Sin darme cuenta y casi involuntariamente le escribo: “todavía no podemos ser amigos? Necesito hablar con vos.” Pero no responde.
Me voy a dormir pensando que pude haber entendido mal las señales. Que, cuando nos vimos, quizás no sintió lo mismo que sentí yo.
Pero una semana después nos encontramos en un cumpleaños. Lo saludo casi con desprecio, tratando de suprimirlo mentalmente de la situación.
Cuando me estaba por ir empiezo a saludar y el dice: "esperá, me voy con vos".
Me quedo muda y no respondo. Salgo por la puerta y me sigue. Bajamos en silencio. La charla era inminente.
“Perdón por no responder. Yo quería, pero cada cosa que escribía me parecía pelotuda y tenía que borrar.” Me dice.
“Está bien, te entiendo.”
“No, no me entendés. Ni siquiera yo me entiendo. Cada vez que te veo me movés el piso y no se como acercarme, hasta que me encuentro una buena excusa y termino lográndolo. Te tengo al lado y no puedo pensar en otra cosa, quiero estar con vos. Pero me confundiste con ese mensaje de que querés ser mi amiga. Yo no puedo ser tu amigo. Cada vez que te veo me muero de ganas de darte un beso.”
Muy directamente le planteo: “Me podés explicar que te pasa conmigo?”
Me mira fijo y riéndose dice: “Sabés que respondo cuando me preguntan por vos? Que me encantás. Que yo con vos me caso. Por que es así. Yo se que con mi novia no es para toda la vida, pero con vos es distinto. Era el más feliz del mundo cuando estábamos juntos. Pero me dejaste, y me costó mucho volver a quererte. Y mi novia es buena, me quiere, y yo se que si nos peleamos ella va a seguir estando ahí. En cambio con vos, si me llego a pelear, estaría muerto de miedo de que te escapes otra vez.”
No podía creer lo que escuchaba. Lo más lindo que me dijeron en toda mi vida salía de la boca del mejor hombre que conocí. Cómo pude a lastimarlo así? En qué estaba pensando? Cómo no ví lo que tenía adelante a tiempo? Cómo fue que lo perdí? Porqué me escapé?
Pero castigarme no era la solución. Entonces lo miré, le pedí perdón desde lo más profundo, le dije que lo quería como pude y sin pensarlo, le di un beso. En cuanto me animé a hacerlo, me di cuenta que era lo que me faltaba, lo que venía extrañando. Me dio un beso y me sentí en casa.
En cuanto abrí esa puerta, no pudimos despegarnos por horas. Así funcionamos nosotros, tenemos como un imán, que no se pasa de moda, no se pierde ni se devalúa. Queda intacto con el paso del tiempo.
Sentí que me había perdonado, pero que tenía demasiado miedo como para jugarsela por mi. En cuanto nos damos cuenta de lo complicada que era la situación nos frenamos como pudimos. Él está de novio y esa es la realidad. No quedaba otra que alejarnos.
Me fui a dormir con una sensación extraña. Por primera vez estuve segura. Después de pensarlo por un año, probar, salir y dudar, me di cuenta de que lo quiero a él. Lo quiero. Cuando lo dije en voz alta, todo empezó a tener sentido.
domingo, 3 de abril de 2011
Y TE VI OTRA VEZ
Pero claro, es fácil pensar de esa manera ahora que se como resultaron las cosas.
Hoy puedo ver en tus ojos todo lo que me perdí. Todo lo que no tengo. Todo lo que era mío y regalé sin medir las consecuencias. Estábamos cerca y de alguna manera me escapé. Tuve que tirar y romper, alejarme y cerrarme. Te lastimé, y por más que me hayas perdonado, no se puede volver de ese lugar.
Te veo en esa fiesta y encontramos la manera de acercarnos. Nos alejamos del resto, nos sentamos en la escalera y me mirás como no me mira nadie. Nos reímos y me llamás la atención. Pero no podemos evitar hablar de todo lo que hicimos y dejamos de hacer en este tiempo. No nos alcanza con la risa. Es como si hubiéramos estado esperando el encuentro casual para contarnos todo, para recuperar el tiempo perdido, pero somos demasiado orgullosos para llamar.
Siento que tenés ganas de abrazarme pero no lo hacés. Yo muero de ganas de darte un beso, pero no lo hago. Mantenemos distancia como dos desconocidos, como si nunca me hubieras hecho el amor hasta el cansancio.
Te tratás de acercar, pero hoy es todo demasiado complicado. Hoy tenés novia, vos seguiste adelante y yo sigo con mambos por resolver. Nos damos cuenta de lo que pasa, y nos alejamos a tiempo. Vos te vas por tu lado y yo por el mío.
Seguimos nuestras rutinas como si no nos hubiéramos encontrado, como si no hubieras tenido ganas de abrazarme y como si yo no hubiera tenido ganas de darte un beso. Hasta encontrarnos en la próxima fiesta y que todo esto vuelva, como cada vez que nos vemos.
Me voy a dormir y pienso lo que alguna vez me dijiste: “no te tenías que ir, esos mambos los podíamos resolver juntos.”
Pero yo me fui. Lo dejé. Hoy, si pudiera volver el tiempo atrás no lo dudaría, lo elegiría a él sin pensarlo.
martes, 23 de noviembre de 2010
LAS 5 MEJORES CITAS (#2)
Nos conocíamos desde chicos. Toda una vida fuimos compañeros de clase y nunca nos llamamos demasiado la atención. Tres años después de terminar el colegio, nos reencontramos de casualidad en una escapada de fin de semana en la costa. Siempre fuimos dos personas completamente opuestas, pero de una manera u otra, pudimos hacer que todo funcione increíblemente bien. Nosotros somos la prueba de que los opuestos, definitivamente se atraen.
Volvimos del viaje y decidió invitarme a hacer algo que a él le venía tentando hacía un tiempo.
Me pasó a buscar a eso de las 11 30 y me llevó a Paseo La Plaza. Que raro tan tarde!, Pensé.
Entramos a una de las salas y me empezó a contar un poco de qué se trataba. Él estudia arquitectura y se pasa noches enteras sin dormir, diseñando, haciendo maquetas y cosas por el estilo, y un tiempo atrás había empezado a escuchar un programa de radio que lo acompañaba, lo mantenía despierto y entretenido durante las noches de trabajo. Me llevó a ver el programa de Dolina.
Fue una salida absolutamente genial, simple, divertida y fuera de lo común. Yo no conocía el programa pero no paré de reírme ni un segundo. Él entendía, igual que yo, que la risa era un elemento esencial a la hora de compartir. Y eso fue lo que hicimos. Nos reímos cada segundo que pasamos juntos.
No necesitó algo caro, extravagante ni rebuscado para empezar a conquistarme. Fue suficiente compartirme un poquito de su vida para generarme ganas de más. Desde la primera salida lo supo, a mi me entran por la risa.
No se si era él, la situación o lo que estabamos haciendo, pero en ese momento lo miré, le di la mano y fui completamente feliz.
Porque fue sin duda la más divertida, esta salida se lleva el puesto número dos.
domingo, 21 de noviembre de 2010
TE VI, TE VOLVÍ A VER
Estábamos a una charla de distancia. Una hora, un helado y muchas cosas que contar. Pasaron 9 meses sin vernos, y necesitamos pocas palabras para que todo vuelva. Y todo volvió.Le pedí perdón por como lo dejé. Tenía mambos, le dije. Hace tiempo que tenía ganas de hacerlo, pero de repente me surgió la necesidad inminente de decirlo en voz alta. Y me entendió. Pero él ya me había perdonado.
"Era tan feliz cuando estábamos juntos"
"Me costó muchísimo olvidarte"
"Me acuerdo siempre de vos. A veces paso por tu casa esperando verte, y nunca te veo"
"Me marcaste"
Claro que pienso en él. Pero me dejó muda. Yo no sabía cómo lo extrañaba y cuanto lo quería, hasta que lo vi y todo fue muy claro. Pero la vida, los tiempos, los mambos... No estaba en mis planes cruzármelo.
Nos abrazamos durante dos horas y no nos podíamos soltar.
"Hiciste bien en decirme esto. Pensá que ahora vamos a tener una persona especial en el mundo, yo voy a ser la tuya y vos la mía", me dijo. "Y si tenemos que estar juntos, de alguna manera nos vamos a encontrar."
Nos despedimos con un beso en el cachete y el abrazo que no nos dimos en todo este tiempo.
lunes, 15 de noviembre de 2010
TE VI
Me preguntaste sobre mis cosas, mi familia, mis sobrinos, mi casa nueva, mis últimas materias. Te acordabas de todo. Sonreías con cada cosa que escuchabas y seguías preguntando con ganas. Querías saber todo y recuperar los meses que no tuviste noticias mías.
De repente pasó el tiempo y nos estábamos riendo como si los meses no hubieran pasado, como si nunca te hubiera dejado, como si nunca hubieras llorado por como te traté. Y me sentí mal, yo sabía que te debía unas disculpas. Pero sin decirte nada, ya me habías perdonado.
Me dijiste que te acordaste de mi hace poco, cuando otra enferma como yo contó que tenía fobia a las toallas. Te reíste y nos empezamos a acordar toda mi lista de miedos, que a vos siempre te parecieron adorables.
Me di cuenta que tenía ganas de contarte mil cosas, que te extrañaba. Pero todos se empezaron a ir y nos saludamos mientras seguías preguntándome por mis cosas. Se notaban las ganas de seguir hablando. Me dio no se que volverme con vos, y me fui sola.
Caminando a casa traté de acordarme las razones por las que te dejé, y no se me ocurría nada. Mejor dicho, se me ocurría una sola y no tenía nada que ver con vos. Había sido el hombre que me dejó las neuronas de polvo, que pasó, me tiró todo abajo y se fue. Pero no había sido por vos. Me hacías feliz, me querías y yo de repente me cerré.
Segundos después me encontré mandándote un mensaje: "me pone feliz verte y charlar con vos :)". Me di cuenta que el momento de pedir perdón había llegado. Creo que tarde o temprano, las disculpas siempre llegan. Y me fui a dormir pensando en vos.
A la mañana siguiente me despierto con tu mensaje: "anoche me acosté pensando eso mismo. Verte me hizo acordar lo bien que nos llevamos!

