jueves, 26 de enero de 2012

LIMA LIMÓN

Los lunes son días muy lentos. No se q le pasa al tiempo los lunes, se achancha y no tiene ganas de avanzar. Es como si a la semana le costara arrancar. Pensándolo bien, me parece que el lunes tiene resaca... Por eso es eterno.

Alguien tendría que darse cuenta q el tiempo no es siempre el mismo. Por ejemplo, es evidente que una hora-lunes no es lo mismo que una hora-jueves. El tiempo pasa distinto el día antes de un examen, y hasta tiene un mayor valor.
  
Quizás el problema no es el tiempo en si, sino la forma de valorarlo. Por lo que si algo me lleva dos horas-lunes vale más que lo que me lleva dos horas cualquier otro día. El horario de trabajo tendría q contemplar este factor, para que todos los días se trabaje lo mismo. No puede ser que perceptivamente uno trabaje unos días más que otros.

Es raro que siendo tan evidente nadie haga nada al respecto. Deberíamos enseñarles a los niños que las palabras no alcanzan. Que hace falta agregar el factor perceptivo a las cosas, para realmente comprender lo que el otro nos está queriendo decir.

Todo tiene un orden y una lógica, lo se. El mundo se ingenió para tener un calendario, y así catalogar los días de la semana, que tienen una mañana, una tarde y una noche, que a su vez se organizan por horas, minutos y segundos. Los meses tienen un orden como también las estaciones. Lo que digo, es que deberíamos incorporar al día a día otra categoría, otro orden: el valor subjetivo común.

Si a cada cosa la tuvieses que describir con como la percibís, y no solo por lo que es, qué dirías? Pensálo por un segundo. Ese es el punto flojo de la teoría. Lo bueno es que, si lo intentamos, terminaríamos comprendiendo más al otro, aunque el riesgo que corre es creer que se puede aplicar a cualquier palabra, y eso sería completamente caótico y lejos de acercarnos, nos terminaría alejando más.
  
El límite está, por ejemplo, con los colores, que están establecidos para el común entendimiento, entonces no entrarían en esta teoría. En cambio el tiempo es mucho más subjetivo. Lo que quiero decir es que, la percepciones diferentes en termino colores no son tan determinantes como pueden llegar a ser en el tiempo.

Entonces puedo llegar a la conclusión de que el problema no es el tiempo, sino el idioma, o quizás ese afán por querer catalogar todo. Esa necesidad imperiosa por buscar un cierto orden a las cosas que termina por suprimir su verdadero significado.

Pero en realidad el idioma termina siendo una pauta para poder comunicarnos, entonces somos nosotros los que lo tomamos como un parámetro objetivo?

lunes, 23 de enero de 2012

LOS "AGUSTINES"

Agustín: masculino enamoradizo altamente obsesivo que necesita tener el control absoluto sobre tu vida, y especialmente de tu teléfono, a los cinco minutos de haberte conocido.

Todas sufrimos, al menos una vez en la vida, a un “Agustín”.

La primera en padecerlo fue dañina, y por él bautizamos a este tipo de hombre.

Yo conocí al mio durante el último período de finales de la Universidad y tardé en sacarle la ficha un poco más de un mes.

Estaba en la despedida de mi mejor amiga cuando mi “Agustín” me ficha mientras estaba bailando con una copa en la mano izquierda. Desde que me vio se paro al lado mio y no paró hasta robarme un beso y mi teléfono.

Al otro día me llamó y me invitó a salir. Fuimos a tomar algo a Palermo. Una salida de verano muy relajada.

Salimos tres o cuatro veces más, entre viajes de uno y de otro, seguidos por mensajes, mails y llamados.

Todo parecía genial. Hasta que…

Hasta que llegó febrero junto con mis últimos finales de la carrera. Un estrés particular mezclado con nervios, ansiedades y un exceso de responsabilidad. Esos tres exámenes eran los protagonistas de mi vida y se llevaban toda mi atención.

Mi "Agustín" era el mejor promedio de ingeniería del ITBA, así que supuse que iba a entender. Pero no. Algo hizo click en su cabeza y todo cambió.

Yo estaba estudiando con mis compañeras de facultad, cuando me suena el teléfono. Era él. Lo atiendo y empezamos a hablar. A los 10 minutos intento cortar la charla porque todos los tiempos de nuestro día de estudio estaban fríamente calculados, sin lograrlo con éxito.

Cuarenta minutos después, ya un poco molesta, logro cortar el teléfono. Tres horas después vuelve a llamar. Decido no atender. Vuelve a llamar 3 veces más y me manda un sms: “Te acabo de llamar!”.

Cuando vuelvo a casa, antes de irme a dormir respondo su llamado, él estaba molesto porque no había atendido. Estuve otros cuarenta minutos discutiendo, tratando de que entendiera que estaba estudiando, que no quería interrumpir ni desconcentrar a mis amigas, que no se preocupara que yo lo iba a llamar a la noche cuando terminara mi día de estudio.

Pero no entendió. Al otro día volvió a llamar a las tres de la tarde. No atendí. Llamó tres veces más, seguidas por un sms: “Te acabo de llamar tres veces.” Toda esa tarde siguió llamando.

Supuse que el llamado de esa noche iba a ser muy largo y tedioso, y así fue. Que cómo no lo había atendido, que él quería hablar una vez a la tarde y una vez a la noche. Que no entendía como no podía parar cuarenta minutos para hablar con él y que quería verme esa noche. Le dije que estaba cansada, que al otro día tenía que madrugar porque rendía en dos días. Pero claro, se enojó como si me estuviera yendo a una orgía. Corté completamente molesta y sin ganas de más.

Esos quince días fueron parecidos, pero mi paciencia se estaba agotando. Estaba estudiando todo el día, y lo que debía ser mi tiempo libre y mi espacio lúdico, él lo terminaba haciendo una pesadilla.

La noche antes de rendir mi última materia me llama y me invita a salir. A quién se le puede ocurrir invitarme a salir la noche antes de mi última materia? Cuando empezó a discutir opté por hacerla corta. Ya me había terminado de convencer, un día más y lo asesinaba.

Llegó el día de mi último final. La emoción ocupaba mi cara, mi mente y mi alma. Entre huevos, harina, abrazos, sidra, salsa de soja y papeles de colores, mi teléfono no paró de sonar. Diecisiete llamadas perdidas suyas.

Cuando finalmente atiendo, con ganas de decir: “No soy yo sos vos, perdón, pero estás re pirado”, él me ganó de mano, y no me dejó hablar. No me felicitó, no me preguntó cómo me fue. Me empezó a gritar y a plantear porqué no lo había atendido!

No quedaban dudas, era un completo y total "Agustín" y como tal, mejor tenerlo lejos, bien lejos.

AHORA ENTIENDO…


Mi mejor amigo se ve con una chica hace cuatro años. Ella pasó a ser su plan “D”. Cuando su chica del momento no puede, y la que conoció ese finde se fue de viaje, y esa que solo le acepta las invitaciones de vez en cuando pero le encanta, decide hacerse la histérica y le dice que no, él la llama, y ella siempre le dice que si sin dudar.

Antes de conocerla juraba que ellos dos iban a terminar juntos. Ella lo ama profundamente y aguanta todo eso porque debe sentir que, tarde o temprano, va a llegar el momento del “nosotros”. Y eso me genera ternura.

Cuando yo le decía mi opinión el gordo alegaba que a esa chica le faltaba algo. Que nunca se iba a enamorar porque le parecía el ser más aburrido del planeta, pero la seguía llamando porque siempre estaba disponible y porque, hasta el día de hoy, tienen buena cama.

Siempre me hizo ruido esa historia. Tenía una especie de ganas de que él me probara que un hombre se puede enamorar de la mina que lo quiere y lo banca, y no terminar con la que lo hace sufrir.

Pero esta vez mis percepciones estaban completamente erradas.

Hace dos semanas me llega su solicitud de amistad en Facebook. Nunca nos vimos, por eso me pareció más que raro y en seguida le pregunté al gordo qué quería que hiciera. Él en seguida respondió que la aceptara pero que no le gustaba nada lo que estaba haciendo.

Claro, me la minita debía estar deprimida el viernes a la noche, comiendo helado, pensando en el gordo y mirando sus fotos en Facebook y, después de ver que soy la única mina estable en su vida, empezó a estokearme. Me dio más pena que otra cosa.

El viernes estábamos en la pileta del gordo con un amigo, mientras esperábamos a la minita del momento del amigo. Suena el timbre, era la minita acompañada de la stalker. Su cara de susto, incomodidad y vergüenza por encontrarme ahí me pudieron y decidí romper el hielo haciendo un chiste: “Gordo, te presento a mi nueva mejor amiga, Gigi” y la saludo con un abrazo y le guiño el ojo tratando de que se relaje. Después de todo, yo creía que se iba a terminar casando con mi mejor amigo, y tengo la convicción de que si no me llevo bien con su mujer, nos van a cortar relación, y me niego.
La mina se ríe y se descontractura un poco. Misión cumplida.

Voy a la cocina para traer unos licuados con un budín de chocolate, nos sentamos en la mesa y empezamos a charlar.
  • La minita no comía, porque le daba vergüenza. Me dieron ganas de decirle que no sea tonta, que no necesita fingir.
  • Masticaba chicle de una forma super molesta, y se notaba que estaba haciendo un esfuerzo para no tentarse con lo que había en la mesa, por eso no insistí.
  • Yo trataba de sacar tema, pero es como que no lograba hacerla arrancar. No se si era por miedo, o porque realmente es un persona poco interesante. Traté de hablarle de las cosas que me enteré por Facebook que teníamos en común, pero no.
  • Empezó a hablar con la amiga, se hacían las locas y las drogonas. Me di cuenta de que ella creía que esa era la forma de enganchar al gordo, cuando en realidad él se vive quejando de que eso no le termina de cerrar.
  • La amiga empezó a hacer comentarios del estilo: “Ay ustedes ya son como marido y mujer”. Yo le veía la cara a mi amigo como diciendo: NOOOT! Mientras ella sonreía, disfrutando y creyéndose los comentarios.
Y de repente entendí lo que me decía mi amigo. No soy una mina fácil de aburrir, pero juro que esa tarde no paré de mirar el reloj, queriendo que se hicieran las 8 para irme y no volver. Ahora lo entiendo. Ella realmente parece una persona aburrida, aunque dudo que lo sea, pero todos sus esfuerzos por aparentar ser una mina copada crean el efecto contrario. Está tan regalada que se desvaloriza sola, no se quiere nada y eso me dejó pensando.

A veces estamos tan ciegos que creemos que para gustar necesitamos actuar y aparentar que somos alguien que no tiene nada que ver con nosotros. Pero cómo pueden sostener esa actuación en el tiempo? Además de ser completamente agotador, debe ser frustrante. Siente algo, piensa un plan de acción, lo calcula, cree actuar de una manera copada pero no le sale, y termina consiguiendo el resultado exactamente opuesto del que quiere conseguir.

Me pregunto qué pasaría si ella dejara de hacer un esfuerzo sobrenatural para gustar y fuera un poco más genuina. Funcionaría la relación?

jueves, 5 de enero de 2012

domingo, 1 de enero de 2012

"tonight's the night the world begins again"

QUE EL FIN DEL MUNDO TE PILLE BAILANDO


Que tengan un año absolutamente genial, tan genial que si se llegara a acabar el mundo puedan decir: "Y dale, total este año hice todo lo que quería hacer."

Les deseo salud, laburo, risas, metas cumplidas, viajes, amistad y amor, mucho amor!