domingo, 24 de enero de 2010

CRÓNICAS DE VALIJERAS

Una amiga y yo decidimos ir a recorrer Uruguay, haciendo el viaje más simple posible. Previa parada en Punta del Este, nos despedimos de la civilización y emprendimos viaje.

Decidimos que llevar mochilas de mochileras no era la mejor opción, porque claramente no nos entraba toda la ropa y zapatos que pensábamos llevar, así que nos autodenominamos “VALIJERAS”. Hacemos un viaje de mochileras, pero con valijas.

Parada 2: La Paloma. Después de un mal entendido con los horarios de los micros y una salida al puerto de Punta, con nuestras valijas en mano nos tomamos dos colectivos para llegar a este lugar. Cuando llegamos a las 8 am (las dos con vestidito y tacos), un auto lleno de hombres borrachos para, nos agarra las valijas y nos intenta llevar al hostel. Nosotras espantadas hicimos lo que pudimos para salir corriendo. Tres pasos mas tarde un hombre nos grita delicadamente: “te meto la pija en la boca con forro”! What? Nos preguntamos anonadadas si alguna vez este hombre levantará algo con ese tipo de frases.

Llegamos al hostel y escuchamos un grito desde una de las habitaciones. Un chico sale desesperado: -“Se cayó la cucheta de arriba sobre la de abajo!”, gracias que no había nadie, si no esta anécdota iba a tomar otro sentido completamente diferente! Nosotras asustadas decidimos darle una ultima oportunidad al lugar y salir a dar una vuelta.

Apenas salimos, mas borrachos se acercaban y nos decían “piropos” como te cojo en cuatro, o te la meto el lunes y te la saco en navidad! Puff ni siquiera son originales, esas ya las había escuchado.

Mi amiga tenía una quemadura de sol en la panza, y decidimos entrar en la clínica del pueblo. Entramos y NO HABÍA NADIE! Esperamos media hora, le hicimos caso a los carteles y sacamos numeritos. 45 minutos después, entra un hombre con sobrepeso, sin remera, de unos 50 años, que dejaba al aire la parte superior de su cola cuan plomero chivado, quien decía ser el medico. Por supuesto nos dimos media vuelta, y nos fuimos de ahí.

Parada 3: Decidimos que la pseudo Paloma era too much, y nos tomamos el siguiente colectivo para la Pedrera. (Aclaro: en Uruguay, si te tomas un colectivo y tenés que hacer un recorrido de 5 km, tardás una hora y media.) Apenas llegamos nos enamoramos del lugar.

El único problema es que no teníamos en donde dormir, así que empezamos la búsqueda.

El único hostel disponible tenía una habitación de uno por dos m2 con dos cuchetas y apenas un lugar para pasar. El problema no era ese, sino que había un baño sucio, con una cortinita. Sí! nos trataron de cobrar U$ 25 para dormir en una cama rota y que una rusa sucia hiciera número dos en mi cara. NOT FOR US! Finalmente aprendimos que hostel en Sudamérica significa casilla de villa que cuesta mínimo U$ 25! No thanks.

Nos quedamos sin techo por esa noche, y no nos quedó mas remedio que comprar un iglú y dormir en la playa. Claro, eran las 12 de la noche, estaba todo oscuro, y no teníamos la menor idea de cómo armar la carpa. Gracias a la buena onda del lugar, unos chicos de ahí nos ayudaron a armarla. Bueno, a quién le voy a mentir, la armaron ellos completamente. En cuanto terminaron vemos el cielo negro negro y la tormenta del siglo por venir. Desarmamos la carpa, y decidimos estratégicamente acampar debajo de la casa de los guardavidas, así la lluvia y el viento no nos mataba. Ellos sintieron pena por nosotras y durmieron arriba nuestro, adentro de la casilla de guardavidas. (muy gracioso, uno de ellos roncaba como foca atragantada después de comerse un elefante y vomitarlo de a pedacitos).

Al día siguiente encontramos nuestro lugar, una posada de U$ 50, que tenia hasta cafetera eléctrica y baño privado! Nunca dormimos tan bien y cómodas como ese día! Algo muchísimo más apto para estas dos valijeras a la deriva.

Fuimos felices por 3 días en hippieland, en donde fuman porro las 24 hs, grandes, chicos, policías, monjas. Casualmente son todos muy felices. Tocan bandas al aterecer en la playa, hay surfers marcados que se ejercitan enfrente tuyo, los hombres se sientan a hablar sin problema y te invitan cualquier cosa, los bares son geniales y la comida rica. Creímos estar muertas y haber llegado al paraíso!

Después de otro día de dormir en carpa en la playa, mi querido amigo M vino al rescate de estas dos valijeras, y con su auto nos fuimos a recorrer el resto de Uruguay.

Fuimos al Huesoh, un lugar escondido cerca de la Pedrera en el que viven 3 familias durante el año. Hay un parador con gente buena onda. La playa es increíble y no hay nadie alrededor así que mis amigos aprovecharon y se sacaron las ganas de ir “comando” al mar (aka: en pelotas). Pasamos también por Aguas Dulces, Punta del Diablo, Chuy y llegamos hasta la frontera con Brasil. Paisajes espectaculares y ambientes súper tranquilos.

Ultima parada: Punta del Este. Otra vez en la civilización, en donde las rastas ya no eran el único peinado aceptable, y en donde se fuma otra cosa aparte de marihuana.

Fue un viaje increíble en donde el miedo y la comodidad pasaron a tener otra definición completamente diferente para nosotras.

1 comentario:

  1. JAJAJA estuviste por mis pagos! me morí de risa con la llegada a La paloma. Definitivamente hay que tener auto para moverse en URU. bsos

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