viernes, 23 de abril de 2010

THREE'S A CROWD

Tengo que admitirlo: dos veces en mi vida fui “la otra”. La primera vez fue con un chico que tenía novia. Le metió los cuernos y la dejó por mí. Pero claro, once a cheater, always a cheater, pasó lo obvio: me hizo lo mismo a mí. Me metió los cuernos y me dejó por otra. Y así fue sucesivamente por la vida (le gusta esa forma de manejarse, parece).

La segunda vez fui “la otra” totalmente sin saberlo. Le duró poco, la mentira tiene patas cortas y, eventualmente, todo se sabe. Me enteré, le hice una escenita digna de una novela de Thalía (estaba en mi fase dramática, hoy por hoy ni se me ocurre), desaparecí de su vida y lo borré de la mía.

Cualquiera sean las circunstancias, no está bueno. Aunque tengamos la fantasía de que en realidad no está tan mal, que uno al amor no lo controla, que no es que él sea malo, es que justo el amor llegó a su vida cuando estaba con otra y tampoco es fácil terminar así de una. En fin, que “está por separarse, te lo juro”. Todas, en el fondo, sabemos que no es así. Podemos dar excusas, mentirnos a nosotras mismas, pero la realidad objetiva es que está con ella y no con vos. Sí, quizás le gusten más tus besos, quizás se ría más con vos y seas aquella a la que le confía cosas que ni se le ocurriría confiarle a “la principal”, pero lo cierto es que eso no es suficiente.

Chicas, let’s face it: ella es la titular, y, rara vez la otra sale del banco de suplentes, y si lo hace, le dura poco. Esperemos al que nos quiera de titular, de protagonistas!

1 comentario:

  1. yo una vez fui el otro. mala experiencia!
    y, a las mujres lesencantan los chicos con novia, es un hecho.

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